Uso TRADICIONAL de la COCA

El uso tradicional de la Coca se realiza en forma ritual y representa uno de los pilares de la identidad cultural andino-amazónica. 

En primer lugar hay una breve ceremonia, en la cual se eligen cuidadosamente las tres hojas sagradas, llamadas Coca k’intu, desde un montoncito común colocado sobre un tejido que se llama  lliclla o awayu, hecho a mano con lanas y colores tradicionales, como parte de ceremonias o momentos sociales; las hojas se tienen en la mano como un pequeño abanico y se ofrecen a los  tres mundos, hananpacha, kaypacha y uckupacha, en el much’ay, el acto reverencial en que se besa el Coca k’intu, elevándolo hacia los tres mundos, para entrar en armonía con la cosmovisión y con todas las fuerzas mágicas, míticas y misteriosas que rigen la Vida. 

Se escogen luego otras hojas, un poco remojadas por la saliva, que se van agregando para hacer una bolita, llamada pijchu que se coloca entre la mejilla y la encía.

El mismo ritual se realiza en el uso individual, tomando las hojas de la chuspa, pequeño bolso de la misma tela de la lliclla, durante los  trabajos pesados de minería, en la agricultura o en las largas marchas en situaciones desfavorables. 

No es correcto hablar de masticar, porque esto no sucede en el significado atribuido al término en los idiomas más comunes: de hecho el movimiento involuntario de los músculos faciales ejerce una presión sobre el bolo de hojas,  retenido por la pared rígida de la encía, exprimiendo un jugo agradablemente amargo, con el cual se ingiere por lo menos el 70% del poder calórico y de  los componentes nutritivos y alcaloideos de la Coca; las palabras que se utilizan en los idiomas locales de los Andes son coqueo, pijcheo, aculliku y el término chupar es él que más o menos daría una idea de lo que sucede en el uso tradicional de la Coca.

El ritual, tanto colectivo como individual, incluye el uso de un accesorio, llamado llipta, sustancia hecha con ceniza y granos andinos, rica en calcio, amasada con sal o azúcar, o insípida, puesta a secar en forma de guijarros, que bien picaditos se mezclan con el pijchu, facilitando la óptima extracción de jugo de las hojas, debido a su acción alcalina; el sabor amargo de la llipta se endulza con el chamiri, una maderita que se comisca y se mezcla con el pijchu, procedente de la tradición de los Machiguenga, un antiguo grupo étnico de la selva. 

Los acostumbrados al pijcheo, sin más detalles, dicen que se sienten bien y aguantan el cansancio y el hambre.

Según la tradición andina, en un día, se puede hacer de 3 a 4 pijchu de aproximadamente 12,5 gramos cada uno,  manteniéndolo en la boca y chupando hasta que haya jugo; luego se puede masticar las hojas y tragarlas, absorbiendo de esa forma  el 100% del contenido de la Coca, si se necesita una ingesta calórica, energética y nutricional de emergencia, o escupirlas, en este caso encontrándolas enteras, por no haber sido trituradas en la masticación.

El uso tradicional y natural de la Coca cumple un rol de soporte y complemento energético en situaciones difíciles o de fatiga extrema, aunque nunca sustituya la ingesta de alimentos; en efecto, tan pronto como sea posible, aquellos que usan tradicionalmente la Coca se alimentan con una dieta normal, rica sobre todo en carbohidratos, que abundan en la dieta andina. 

En otro capítulo se encuentra la información científica, bioquímica y fisiológica,sobre los efectos nutricional y energizantes de la Coca.

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