COMENTARIO a LA PRENSA de BOLIVIA, 15 de Noviembre 2006

Las drogas, legales, ilegales y las plantas-drogas naturales, se han convertido en un tema conflictivo que mantiene  un debate agitado, confuso y poco concluyente, con opiniones en pro y en contra que, desde diferentes perspectivas de todos los rincones del globo, alimenta un fuego inextinguible, atrapado en un túnel sin salida aparente.

Parecería que toda esperanza se perdió, cuando unos empresarios, sin criterios éticos, miran sólo a su propio enriquecimiento, sacrificando a los negocios cualquier víctima indiscriminadamente.

Aunque increíble, pero la evidencia está ante los ojos de todos,  se llega a denominar Cocaíne – desde el nombre genéricamente e incorrectamente atribuido a una de las drogas más populares – una bebida energizante, simplemente para aumentar el éxito en las ventas.

Según se lee en el artículo, dicha bebida pertenece a la familia de la famosa Red Bull, conteniendo todavía tres veces más cafeína, lo que la hace potencialmente nociva para el cuerpo humano.

Yo creo que en este caso se constituyen no sólo irregularidades, sino también verdaderos crímenes, por el comportamiento inmoral, la falta de respeto hacia la salud de las personas, el engaño sutil en el manejo de nombres simbólicos.

En el artículo se lee que la Agencia de Control de los Alimentos (FDA) de los EE UU no controla los productos energéticos, considerados suplementos alimenticios y no alimentos; me pregunto si esto es correcto, ya que la población se encuentra frente a productos que tienen efecto de verdaderas bombas energizantes; debido a su alto contenido en estimulantes, peligrosos para la salud, los energizantes deberían estar más controlados, tal vez por un Órgano constituido específicamente; es cierto  que la nueva bebida Cocaíne ha podido llegar a los circuitos de venta, sólo por falta de un patrón de control específico.

Retomando el tema de la sagrada Coca verde, uno no puede ignorar que la atribución del nombre Cocaíne a un producto que no tiene nada que ver con las hojas andinas constituye un ataque cultural y natural adicional, abiertamente y totalmente impune frente a toda la Humanidad.

La prensa realiza su deber de difundir noticias, pero en casos como lo que se considera, también sería apropiado guiar y orientar la reflexión del lector, siendo el llamado de la publicidad y de los mercados más atractivo que cualquier sentido de ética y salud,  especialmente para los niños y jóvenes.

Sería deseable que todos aprendan a actuar y reaccionar, para frenar y contener las continuas devastaciones que aflige a la Naturaleza y la Cultura, ambas cuna de los Pueblos, en estos tiempos de recorrido sinuoso y cansador para la Humanidad, retomando el camino, como enseñan los Países Andinos, del retorno a las normas culturales de los orígenes y el reconocimiento del parentesco de todos los seres vivos, en los símbolos sagrados que mantienen las riendas de la Vida, como la diosa verde que, a pesar de los malos tratos y ataques sin sentido, venerada como símbolo sagrado, llegará a formar parte de la alimentación diaria para toda su gente y no sólo…

Poco a poco aparecerán  los productos verdes  con Coca, inicialmente de una sencilla cocina de casa o de un grupo popular, sin tantas necesidades, sin los millones de dólares de nadie … sólo con la sagrada Coca  verde y la Autodeterminación de sus comunidades … 

Los irresponsables empresarios del lucro a toda costa se convertirán en la prueba de la veracidad de la profecía de Kyana Chuyma, como se lee en la leyenda relatada en otro capítulo, ya que en sus manos la sagrada Coca  se convierte en un instrumento de locura y muerte.

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