CAMINO en el SOL
En Jartum, capital de Sudán, el 15 de mayo de 1988, un atentado terrorista en el Hotel Akropole dejó jirones de vida amontonados bajo el estrellado cielo africano, asombrado e implacablemente azul, mientras que el Destino… me detuvo… quizás para reflexionar sobre la Vida, aún Vida … incluso cuando se reduce a fragmentos.
Apilados en la esencia de mí, nacida en suelo itálico a mediados del siglo pasado, en el Año Domini 1950, en el pueblo lombardo de Castellanza, los sueños e ideales resistieron el impacto de la explosión, sólidamente arraigados en la pasión por el estudio, la cultura, la solidaridad, el sentido del deber y la pasión por la aventura y los horizontes infinitos.
Resistieron… porque ya habían sido sometidos a prueba, como en el camino disciplinado de los estudios clásicos y la medicina, bajo el ejemplo inspirador del Gran Doctor Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz 1953, quien desafió las precariedades africanas de comienzos de 1900, en Lambaréné (Gabón), donde se comprometió hasta el final de sus largos días y donde descansa en el pequeño cementerio en la colina que domina el río Ogowé, cerca de su hospital.
Fueron para mí escuela de Vida las desafiantes pruebas en las montañas – a escalar los Alpes y en la experiencia extra-europea de una expedición en la Cordillera blanca de los Andes peruanos, con la conquista del Cerro Pucaranra de 6147 metros de altitud – que me formaron para las primeras etapas de la aventura humanitaria, empezando en el norte de Kenya, entre los nómadas Samburu, de donde luego partir hacia el desafío de las emergencias médicas y quirúrgicas permanentes en el Hôpital Albert Schweitzer en Haití, fundado a la mitad de los años ’50 y dedicado al Gran Doctor de Lambaréné por Larry y Gwen Mellon quienes fueron discípulos coherentes y fieles por su compromiso de por vida para con los Haitianos del Valle de Artibonite, donde concluyeron su recorrido terrenal y donde descansan en paz.
Llegó desde lejos el llamado para el servicio médico a niños y jóvenes con discapacidad en el proyecto del Centro Usratuna en Juba, en lo que es actualmente el Sur Sudan, el Estado más joven del planeta, después de largos años de una guerra civil que ha severamente afectado, dejando hondas huellas, a toda la población, en beneficio de la cual también se abría el servicio médico del Centro.
La experiencia sudanesa culminó de repente con el atentado en Jartum del cual salí salvada milagrosamente, tuve un tiempo de recuperación y al final del túnel se me abrieron los horizontes de América del sur, en la Bolivia de los silenciosos altiplanos, en el pueblo de Aiquile, donde se desplegó una aventura médica, humana y cultural muy intensa y a menudo contradictoria, en un contexto disonante respeto a los colores y la alegría en bailar la Vida del continente africano.
Y desde el Cuerno de África soplaron los vientos de guerra, trayendo una inesperada llamada hacia Mogadishu, en Somalia, poco después de la derrota de la dictadura de Siad Barre, para una respuesta puntual y adecuada de corto plazo en la atención de emergencia hacia los heridos en los combates y los enfermos de toda clase, por la crítica situación de higiene y salud, a causa de la escasez de todo recurso en el país desgarrado por la guerra.
Esta etapa se ampliaría más adelante para combinar las indispensables acciones de emergencia con los primeros pasos de la reconstrucción en Berbera, en la Somalia del norte que acababa de declarar su independencia bajo el nombre de Somaliland.
Poco a poco tomaba fuerza la esperanza del sueño somalilandés hacia un futuro posible, en aquel verdadero reino de Peter Pan, donde todo podía todavía hacerse realidad, después de años de andanzas, donde fuerte gritaba el deseo de pertenecer e implementar acciones de solidaridad y justicia … quizás pura utopía …
En realidad no fue aquella la tierra elegida para la preciosa semilla del sueño que en silencio y desapercibidamente, cuando me despedí del encantador mar de Somalia, viajó conmigo en busca de la tierra prometida, entre nubes juguetonas de blancos plumajes, en el cielo asombrosamente azul.
Como inquietante eco de antiguas músicas étnicas se desplegó el paisaje de la selva del Chapare de Bolivia, una de las regiones más húmedas del planeta, donde se manifestó la realidad andino-amazónica: ahí la semilla del sueño somalilandés conseguiría terreno fértil en la operación de solidaridad Rayos de sol, descubriendo la planta sagrada de la Coca, emblema ancestral de una cultura milenaria, que acabó atrapada en la red del narcotráfico y de las drogas, blanco de una guerra confusa, perjudicial, indiscriminada y sin sentido.
Tomó forma un plan de colaboración con las comunidades rurales en sus demandas de dignidad, justicia y autodeterminación, en el desarrollo de micro-iniciativas socio-sanitarias, educativas y de revalorización cultural, en coordinación con la Federación de los Trabajadores Campesinos del Trópico de Cochabamba (FETCTC), liderada por su secretario ejecutivo, en el cargo desde 1988, el sindicalista Evo Morales Ayma.
Con el machete se abrían las sendas de la selva para llegar a las comunidades y trabajar juntos en los proyectos planeados, donde la sagrada Coca se manifiesta también como Coca verde y sus rituales ancestrales se enriquecen con aspectos novedosos, a la luz de la biodiversidad y de los resultados de las investigaciones científicas, acogiendo el reto que la Coca verde, en formas nuevas y beneficiosas, tome un rol privilegiado y protagónico en la solución de los problemas de las drogas y el narcotráfico, ya que de ninguna manera tiene parte en el problema.
Demasiado perfecto … para ser verdadero todo eso ...
De hecho en el camino rumbo hacerse realidad la utopía se derrumbó en el precipicio de una abrumadora pesadilla: el 8 de agosto de 1994, en la selva del Chapare boliviano, las fuerzas militares nacionales bolivianas, con el apoyo de la DEA de EEUU, me secuestraron junto con Ángelo, un voluntario italiano que estaba temporáneamente en Chapare en la operación de solidaridad Rayos de sol ..
El relato detallado de los acontecimientos se encuentra en otro capítulo.
Los siguientes años fueron profundamente marcados por la injusticia que había sufrido en mi piel, pero también se me fortaleció la determinación para emprender nuevas etapas itinerantes.
Gracias al apoyo de los apasionados de mis aventuras se abrió el escenario del Perú andino, por los caminos de la sagrada Coca verde, para profundizar los estudios y la práctica tradicional, desde la plataforma de la Asociación K’uychiwasi en Cusco (Perú), con los mismos objetivos de Rayos de sol y la misma énfasis en la promoción del proyecto Coca verde, complementando los rituales ancestrales con las nuevas formas modernas, como agregado en productos verdes con Coca, alimenticios y naturales.
Sin embargo me parece fuera de duda que el honor y la responsabilidad de desarrollar y mantener sólida la herencia cultural de las poblaciones nativas originarias, base indispensable para la construcción del desarrollo y del futuro, arraiga en pertenecer a una cultura … pertenencia que ninguna persona extraña a una cultura puede comprar a ningún precio, aunque de corazón y voluntad lo quisiera … ese dato no es negociable …
Por lo tanto los únicos dueños de las Cultura Originarias son los Pueblos mismos y a ellos le corresponde mantener las riendas con firmeza y coraje …
Yo recibí en dono un precioso paquete de experiencias, primero en mi nativo norte y luego en el sur de adopción.
Contribuí a lo mejor de mis capacidades en cada etapa y la siembra fue bien atendida y cuidada, así que … sin duda la cosecha proveerá buenos frutos, aunque con todas las variables de la incertidumbre cósmica: lo más importante es sembrar bien y luego … que otros cosechen, como me dijo un sabio del camino, alma profética …
Los círculos se irán cerrando a su debido tiempo, en la armonía Norte-Sur-Sur-Norte que llevará la sagrada Coca verde, símbolo cultural y eje de diálogos y soluciones posibles, a lo largo del arco iris andino, como puente entre las diversidades.









No comments yet.
Add your comment