“DESANDINIZACIÓN” de la COCA
El período de tiempo después de la expulsión de Bolivia no fue fácil ni tranquilo, pero la certeza de estar todavía en salud y seguridad me animaba a mantenerme, aunque en mi inquietud, firme en la fuerza de los ideales y compromisos en y para la Vida, sobre los cuales velaba la sagrada Coca verde de los Andes, proponiendo nuevos caminos para explorar.
El uso tradicional de la Coca, excepto unas islas de prejuicio inveterado, está ahora reconocido como un elemento fundamental en la cultura andina: es preciso salvaguardar y revalorar su sentido ritual y de agregación comunitaria.
Sin embargo, retomando las argumentaciones botánicas, en la biodiversidad andino-amazónica, la Coca destaca como recurso de vasto potencial, cuyas características beneficiosas son poco y mal conocidas en el mundo, con repercusiones negativas en su deseable revalorización.
Los datos sobre el contenido de nutrientes de la Coca no dejan lugar a dudas sobre el valor adjunto que aportarían a la nutrición humana, incluso en comparación con otros alimentos comunes; se podría prever la agregación de la Coca a otros recursos nutricionales, en porcentajes relativamente pequeños, considerado la elevada concentración de sus nutrientes.
En las regiones andino-amazónicas el uso tradicional de la Coca corresponde mayormente a hombres y mujeres, adultos y ancianos, según las normas culturales que se conservan intactas, también en caso de migraciones masivas, como ocurrió en el Chapare de Bolivia; sin embargo, para los niños y jóvenes el ritual de la Coca, con unas excepciones, no es práctica habitual; asimismo, en las zonas urbanas el uso de la Coca se limita a la infusión de hojas, el mate de Coca, o para aplicaciones ocasionales de la medicina tradicional, donde sobreviven las raíces culturales.
Quedando firme el valor tradicional de la Coca y sus rituales en el contexto originario, donde debe ser claramente reafirmada su posición privilegiada, parece que no haya ninguna objeción sostenible a la idea de abrir el camino hacia la desandinización de la Coca; eso significa que un recurso natural andino, tal como la Coca, ahora también científicamente reconocido en sus propiedades, puede estar disponible en los productos verdes con Coca, bajo formas y modalidades aceptables para contextos culturales, sociales y climáticos diferentes, en provecho y beneficio de toda la Humanidad.
Será entonces indispensable – y eso queda un criterio ético no negociable – una legislación adecuada, transparente y justa, según pautas claras de seguridad y protección contra cualquier posible interceptación y manipulación en las redes de las drogas y el narcotráfico.
Y aunque la idea de la desandinización parece tan difícil e casi imposible de realizar, sin embargo en un pasado no muy lejano, todavía no contaminado por el narcotráfico y las drogas, la sagrada Coca verde era desandinizada ya, difundida y reconocida en una serie de originales y especiales productos que tienen espacio dedicado en otros capítulos.


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