VINO MARIANI, DELICIA para el MUNDO
La sagrada Coca verde es el testigo más eficaz de sus propiedades benéficas y no necesitaría de ningún soporte; merecen todavía digna mención unos personajes del pasado quienes fueron intérpretes y promotores de sus bondades.
El conocido peruano Hipólito Unanue, ya en el siglo XVIII, afirmaba: En caso de escasez alimentaria, sobretodo de fuentes proteicas como la carne, la Providencia nos ha donado esa maravillosa planta de Coca.
Desde las itálicas tierras surge el afamado fisiólogo y antropólogo Paolo Mantegazza (1831-1910), quien escribió su Tratado sobre el valor de las plantas andinas, incluyendo la planta de Coca en posición privilegiada (1859).
Sin embargo hubo quien valiosamente echó mano a la obra, llevando la valorización de la Coca desde la teoría hacia la práctica: Angelo Mariani, nacido en Córcega en 1838, químico farmacéutico, preparó su famoso Vino Mariani en 1863, mezclando la Coca con el rico gusto del mejor vino de Burdeos: en un corto plazo el novedoso y delicioso aroma logró mucho éxito en Francia, así como en Inglaterra y en los Estados Unidos.
Mariani fue hombre elegante y culto, quien se manifestó también en la publicación de obras informativas sobre la Coca, como el panfleto La Coca y sus aplicaciones terapéuticas, en el cual opinaba que había llegado el momento, de acuerdo a las investigaciones que había realizado, de formalizar los procedimientos productivos de los preparados con Coca, afirmando, con equilibrada sabiduría, que: Gracias a la combinación de las tres especies de Coca en nuestro vino, cual que sea la dosis que se asuma nunca producirá dependencia cocaínica.
Angelo Mariani patrocinó también unas lujosas publicaciones, en las cuales destacaba la cantidad de elogios que recibía de los estimadores de sus productos, quienes a menudo los acompañaban con obras artísticas y literarias únicas; entre ellos hubo muchas celebridades de aquella época, como los músicos Massenet y Gounod, el inventor Thomas Alva Edison, la reina Victoria, el Chá de Persia, el general Pétain, la actriz Sarah Bernhardt, además de escritores y poetas, entre los cuales Emile Zola, Anatole France, Edmond Rostand, Jules Verne, Camille Lemonnier.
En sus laboratorios de Neuilly en Francia preparó varios productos con Coca, incluyendo un elixir, una crema, una tintura analgésica y un dentífrico, y los exhibió en la Exposición Universal de Paris (1873); a Neuilly llegó también la bendición especial del entonces Papa León XIII, junto con una medalla de oro y los elogios del Vino Mariani que nunca faltaba en el Vaticano por voluntad del mismo Pontífice.
Los productos con Coca de Mariani lograron en las ventas y el prestigio un innegable y merecido éxito que se mantuvo a niveles notables también después de su muerte en 1914; Angelo Mariani permanece firme en una posición de gran consideración entre aquellos estimadores de la Coca de los Andes quienes se empeñaron en su valorización, con determinación y seriedad, sin imaginar los conflictos en que la sagrada planta caería en los años venideros.



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