La COCA: “Y SIN EMBARGO… es BUENA”…

“Y sin embargo… se mueve”… así afirmó Galileo Galilei sobre el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y la inmovilidad del astro Rey, apoyando la teoría copernicana; fue acusado de herejía, olvidado por la sociedad contemporánea y murió solo, abandonado y casi ciego; sin embargo, hoy en día a nadie se le ocurriría contradecir la confirmada hipótesis de Galileo.

Erythroxylum Coca es una planta arbustiva de un metro aproximado de alto, con hojas lanceoladas de color verde brillantes, flores de color blanco cremoso y frutos de formas ovaladas similares a bayas rojizas; se cultiva y crece en las laderas de los Andes hacia la Amazonia, entre 600 y 2000 metros sobre el nivel del mar.

Es una planta de pocas necesidades que se adapta en cualquier tipo de suelo, sacando nutrición a partir de recursos aunque sea mínimos; produce de tres hasta cuatro cosechas al año y una planta puede ser productivas incluso para un par de décadas.

Las hojas de la Coca se cosechan arrastrando suavemente con las manos a lo largo de las ramas para arrancarlas; luego se extienden unas horas al sol para que naturalmente se deshidraten las hojas secas tienen una duración mayor que las frescas, así es posible hacerlas llegar en buenas condiciones para la venta a los mercados, especialmente en las zonas pre-andinas y andina de valles y montañas,

De la descripción de los contenidos nutricionales y alcaloideos de la Coca se conoce la riqueza de sus componentes potencialmente beneficiosos para la alimentación y para la salud en general; una prueba más creo que arraiga también en la sobrevivencia de los Pueblos Andinos, a pesar de los dramáticos altibajos que tal vez los conducirían al genocidio a lo largo desu Historia, si la Coca no hubiese quedado con ellos y para ellos, como una presencia constante y una fuente inagotable de energía.

Hablando de la Coca daría la gana de afirmar: “Y sin embargo … es buena” … y quizás … en unas décadas los productos verdes con Coca estarán  a la venta en tiendas naturistas y supermercados, sin que nadie se sorprenda, a menos que no ocurra un genocidio botánico que entraría a las filas de las incontables devastaciones de la Humanidad.

¿Qué hará sucedido para que  la Coca natural, cultural y al parecer buena acabase estrellándose dentro de un infierno dantesco, donde actualmente se encuentra luchando?

Volviendo a los orígenes ancestrales, parece que la tragedia de la Coca se cumplió – y eso sigue hoy en día – alrededor de un acto irrefutable, es decir la ruptura o violación cultural de la cosmovisión.

De hecho hasta que la Coca se mantuvo sólidamente fiel a su papel de emblema cultural andino no hubo problema, sino  beneficios para todos; por desgracia … en Alemania en 1859 Albert Niemann extrajo de las hojas de Coca el alcaloide metil-benzoil-ecgonina y … lo llamó cocaína ….

Las propiedades de anestésico local del alcaloide metil-benzoil-ecgonina, inicialmente destacadas, resultaron poco funcionales, llevando a la creación posterior en el laboratorio de derivados sintéticos, más seguros y fáciles de manejar; pero el daño se había dado, porque la cosmovisión respeto a la sagrada Coca se había roto y el alcaloide natural vagaba como un potencial bumerán, desenganchado de su sistema cultural unificador.

Haciendo hincapié en la necesidad de un uso justo y fiel de los términos, la benzoil-metil-ecgonina había sido bautizada cocaína, pero seguía siendo uno de los alcaloides naturales de la Coca, inofensivo en la integridad de la hoja.  La consonancia de términos, aunque pueda llevar a confusiones, todavía  no autoriza a asimilar el alcaloide natural con el polvo blanco, protagonista de los circuitos de las drogas y del narcotráfico.

En el uso tradicional de la Coca, la cocaína natural contenida en las hojas manifiesta su presencia con una ligera sensación de entorpecimiento de la mucosa oral, debido a las propiedades anestésicas; eso  lleva a la conclusión difusa, superficial y perjudicial para los Andinos que eso ocurre por la anestesia de la mucosa del estómago, reduciendo la sensación de hambre.

De hecho la Tradición entra en sinergia con la Ciencia para echar una mano a la Coca: en otro  capítulo se encuentran las evidencias científicas que reafirman y confirman la sagrada verde Coca en esa dignidad que antes era solamente cultural y  a la luz de la Ciencia se convierte en un valor rotundo.

Los diferentes usos y modos de elaboración de la Coca íntegra, incluyendo su alcaloide natural cocaína, dependen de una libre elección  en plena responsabilidad, ya que nada está predeterminado en el camino de la Coca hacia  … VERDE o BLANCO.

En verdadera verdad ... “Y sin embargo… es buena”...

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