La CIENCIA en SOCORRO a la COCA

El volumen XXXVIII N°4, octubre-diciembre de 1978, de América Indígena es una compilación monográfica de artículos de diversos autores sobre el tema de la Coca de los Andes  y yo tuve la suerte de conseguir una copia; las referencias científicas a continuación están tomadas del capítulo Una nueva perspectiva sobre la masticación de la coca, recopilado por Roderick E. Burchard del Departamento de Antropología de la Universidad de Manitoba (Winnipeg, Canadá): ahí se encuentra la confirmación que el modelo funcional de la cocaína aislada fue tomado como modelo funcional de la Coca en su totalidad y ese modelo durante mucho tiempo quedó sin otra alternativa.

De hecho se cristalizó la llamada hipótesis de la escasez de alimentos de Gutiérrez-Noriega (1949), en el sentido que una de las mayores características de la Coca y de la cocaína sería la supresión del apetito y de la sensación de fatiga.

Esa afirmación supone que en el uso tradicional de la Coca el alcaloide cocaína llegue intacto al estómago para actuar con su efecto anestésico; sin embargo, si el alcaloide llegase intacto al estómago, no tendría la oportunidad de actuar, porque los ácidos gástricos lo demolerían: los estudios de Nieschulz (1971) indican que el efecto aditivo, euforizante y anestésico de la molécula de cocaína se produce sólo cuando la misma molécula está intacta. 

Si bien la hipótesis de la escasez de alimentos se mantuvo como sólida base de los prejuicios sobre la Coca y sus presuntas responsabilidades en el deterioro individual y social de la gente andina, sin embargo el profesor Fernando Montesinos Ampuéro – a quien conocí en Lima (Perú), escuchando de su misma voz los resultados de sus estudios – ya en 1965 había dirigido un grupo de investigación en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional de San Marcos en Lima (Perú).

Los resultados, publicados en el Boletín de fármacos (vol. XVII, n ° 2)  han demostrado que la cocaína natural es hidrolizada por la acción de los jugos digestivos sobre las hojas de Coca, con la división primero en benzoil-ecgonina y luego en ecgonina, siendo la hidrólisis reforzada por las características de la llipta, accesorio en el uso ritual de la Coca. 

La presencia en la sangre del enzima cocainoesterasa – probablemente en cantidades mayores en las personas habituadas al uso de la Coca – produce la hidrólisis final de los residuos de cocaína en la sangre; también puede ser que por razones biológicas naturales el proceso de hidrólisis y eliminación sea más activo y rápido en los individuos acostumbrados al uso de la Coca,  en comparación con quienes no la usan.

Las conclusiones del grupo de investigación del profesor Montesinos Ampuéro demuestran que la cantidad de cocaína natural que circula en el organismo de los usuarios tradicionales de la Coca sería insignificante, mientras sería apreciable la cantidad de ecgonina, considerado el metabolito final de la hidrólisis de la cocaína

Por lo tanto, si el alcaloide cocaína químicamente se descompone ya en la boca y luego a lo largo del tracto digestivo, obviamente no puede llegar al estómago para anestesiarlo, lo que derriba científicamente la hipótesis de la escasez de alimentos.

Los resultados del profesor Montesinos Ampuéro, confirmados por otros investigadores, incluso Roderick E. Burchard mismo (1975), se convirtieron en el sustento de la posible nueva hipótesis del modelo ecgonina, basada en la hidrólisis de la cocaína en ecgonina, lo que lleva al importante tema de la homeostasis de los azúcares también.

De hecho, como anteriormente mencionado, se sabe que hay problemas en la homeostasis de la glucosa de la sangre en la población andina (Bolton, 1973), cuya dieta se basa en carbohidratos por más del 70%,  (Mazess y Baker, 1964); el metabolismo de los azúcares en las alturas puede verse afectado por la hipoxia que dificulta el funcionamiento de ciertos enzimas implicados en la transformación del glucógeno en glucosa, precisamente donde el consumo de glucosa es mayor que a nivel del mar (Picón, 1966).

Dado que el uso de la Coca produce un aumento del nivel de azúcar en la sangre, esto permite la recuperación de glucosa elemental de los carbohidratos ingeridos con los alimentos y contribuye en la mejora de la funcionalidad de las cadenas enzimáticas deficitarias: esta concentración se mantiene alta durante un largo período de tiempo.

Es esencial destacar que el uso de la Coca nunca es considerado un sustituto de los alimentos en la población andina, como defendido por los autores del modelo cocaína, a justificación del uso tradicional de la Coca (Hughes, 1946 – Gutierréz-Noriega, 1949, 1952-1961 Ortíz, Gagliano, Zapata)

En el tema de la nutrición y el uso de la Coca, está comprobado que los hábitos alimenticios siguen siendo los mismos para los usuarios de la Coca y para quienes no la usan: incluso después de consumir Coca durante actividades vigorosas, a la hora de la comida, todo el mundo asume los alimentos que están disponibles y no se detecta pérdida de apetito (Murphy et al, 1969). Roderick E. Burchard mismo confirmó esos hallazgos, por él personalmente comprobados durante sus estudios en las tierras de la Coca.

Es una opinión común que la población andina está en condiciones alimentarias precarias: sin embargo parece que el uso de la Coca con la llipta provea los Andinos con la cantidad diaria recomendada de calcio (Baker y Mazess, 1964).

Con respeto a la escasez de vitaminas en la dieta andina el Comité de Expertos de las Naciones Unidas (1950) afirmó que la Coca contiene niveles relativamente altos de vitamina B¹, B² e C y que una cantidad de 100 gramos de Coca seca podría proporcionar una cantidad considerable de su requerimiento diario, añadiendo todavía que la cocaína involucrada en el uso tradicional de la Coca se convertía en el elemento negativo que cancelaba el valor de cualquier contenido vitamínico de la Coca …

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

© 2017 - Dr.ssa Emma Cucchi - WebDesign by IKIweb